Y me retaron. Y me odiaron. Y me miraron feo. Todo por llegar algo más de dos horas antes. El apuro no fue tanto a causa del fanatismo, si es por eso, en el momento sirven otros recursos...soltar lágrimas, soltar sostenes, o en un caso más extremo recurrir al desmayo. Fue gracias a mi altura de joven chilena promedio. Es mi trauma. A lo largo de mi vida conciertística he recibido desde puñetazos en las costillas hasta tirones de pelo y pisotadas. Pero quería que ese ocho de julio fuera distinto. Y lo fue. Gracias a Dios, Yavé, Alá...como usted quiera.
Bueno, todo el enojo pasó cuando se apagaron las luces y los mensajes de texto en la pantalla, tirándole palabrotas a Lomiton por estar tan caro, cesaron.
Ahí si que se me aceleró el corazoncito y se me puso la piel de gallina. Más que nada por la energía del Arena repleto que por el espectáculo en sí.
Y entraron. Y se dieron un pencazo. No logré distinguir si era vino o agua...en todo caso...agua, lo dudo.
Comenzaron con 'Somos tontos'...y lo primero que miré fue la guitarra del loco Alvaro...con todo respeto, pero...la güeá linda. Ahí ya me emocioné. Miraba alrededor y todos cantaban, saltaban... es que igual va a sonar mamón pero no hay nada como la música en vivo, lleno de gente, apretados...
Ya con 'El Aval' mis patitas comenzaron a moverse de lo lindo. Esas guitarras de calidá, pulentamente definidas y Titae que toca el bajo y el contra como los dioses...si hasta le baila.
Además los tipos están locos. Y que ocupen su locura para hacer vibrar a miles de personas al mismo tiempo lo encuentro genial.
Pero no todo fue bello. Debo decir que Meme del Real, integrante de Café Tacuba, se me cayó en mala. Es buen músico, pero mejor que se quede calladito. No se si habrá estado nervioso, emocionado, excitado o en el peor de los casos, drogado. Lo presentaron con fanfarria y pomposidad, pero lamentablemente el tipo no dió. Cantó con la voz temblorosa y hasta se le olvidó la letra. Mal Meme, cagaste 'Tírate' y 'Aviéntame'...aunque igual toca bien el órgano. Siiii.
Luego empezaron vendiéndola con 'Camino', del disco nuevo, 'Hágalo usted mismo'. Buenas canciones, melodías pegajosas, sobretodo ese single. Pero está claro que el 99% estaba ahí para escuchar las memorables.
Debo reconocer que prefería escuchar las canciones que a Alvaro Henriquez lanzando un comentario. Es que es tan gil. Pero filo, la música comenzaba de nuevo y las ganas de lanzarle un puñete desaparecían poco a poco.
Para mi loveado acompañante y para mí, lo más notable de la noche fueron las cuequitas...(además de 'Cerrar y abrir'-otra canción nueva-pero eso es un caso novial aparte). Se nota que lo hacen con ganas, que les gusta demasiado, aunque el tipo ese tenga la pará de 'no me importa ná, soy rockstar'. Le gusta la cosa. Sienten pasión por lo que hacen, y lo que es más importante, son capaces de transmitir esa pasión. Por eso la gente los sigue.
El concierto en realidad estuvo bastante bueno. No voy a decir que fue perfecto y que no hubo pifias. Mentiría. Que la llevan, sí, igual la llevan en lo que hacen. Pero como no son dioses (al contrario de lo que piensa en Henríquez), fallaron en acordes y voces. En 'Aviéntame' guatearon con el punteo y Meme en la voz (en todas las intervenciones vocales que hizo el güerito). Titae igual se las mandó, pero fue un buen espectáculo. Recomendable. Apto para casi todo espectador. Para aquel que goce de la gente sudada cantando y gritando ' ¡Titae dame un hijo!', que en ningún caso fueron palabras que salieron de mi boca.
Quizás no hubo propuestas de matrimonio como en Pearl Jam, ni desmayos y muertes como en Rebelde ahaha, pero fue memorable. Al menos no salí con moretones.